Martes 28 Mayo 2024

Fallo inédito: un padre fue multado por no cuidar a su hijo y sobrecargar a la madre

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El hombre tendrá que hacerse cargo de una sanción económica por cada mes que incumpla con el régimen comunicacional acordado.

La Justicia de Córdoba dictó un fallo inédito para un padre que incumplía con el régimen comunicacional con su hijo de 8 años. A causa de ello, la jueza Romina Sánchez Torassa dispuso una sanción económica contra el hombre. Además, determinó que su actitud significaba "violencia" contra la madre.

En su medida, Sánchez Torassa le impuso al padre, el cual no convive con su hijo, una multa equivalente al 50 por ciento del salario del personal doméstico que cuida de su pequeño por cada mes que incumpla con el régimen comunicacional previamente acordado.

"Esta inobservancia a los deberes parentales repercute en su propio hijo afectando sus derechos reconocidos constitucionalmente, más aún si se tiene en cuenta su corta edad", expresó la titular del Juzgado en lo Civil, Comercial y Familia de Primera Nominación de Río Tercero.

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La única biblioteca de mujeres de Kabul cierra por las amenazas y el acoso de los talibanes

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El centro ofrecía el préstamo de libros y talleres educativos. Una de sus fundadoras, Laila Basim, está en la diana del régimen afgano por su activismo como manifestante: “Nuestra lucha es la de los bolígrafos frente a las pistolas”

Naciones Unidas considera que la privación de derechos de las mujeres y niñas de Afganistán impuesta por los talibanes “podría equivaler a una persecución por motivos de género”, que constituye un crimen contra la humanidad. No pueden estudiar a partir de los 12 años; tampoco trabajar en la Administración ni en las ONG y ni siquiera entrar en parques y jardines. También tienen prohibido viajar sin ir acompañadas de un pariente varón cercano. A las afganas les quedan ya muy pocos derechos y aún menos posibilidades de acceder al conocimiento. Desde el 13 de marzo, se han visto además privadas de uno de los últimos reductos de cultura y de libertad que les quedaban en Kabul: la biblioteca Zan. Hace dos semanas, esa biblioteca —la única para mujeres de la ciudad— tuvo que cerrar a causa de las amenazas y el acoso de los talibanes, explica por WhatsApp desde la capital afgana una de sus fundadoras, la economista de 28 años Laila Basim. Cuando esa biblioteca desapareció, lamenta la joven, “se cerró una esperanza”. “[Las afganas] ya no tenemos un lugar para dialogar y estudiar”, añade.

Zan, el nombre de la biblioteca, significa “mujer” en darí, el dialecto del persa que alrededor del 40% de afganos tiene como lengua materna. Abierta en agosto de 2022 — coincidiendo con el primer aniversario del retorno al poder de los talibanes en Afganistán—, sus objetivos eran “promover la cultura y la lectura entre las mujeres y niñas, “que tienen cerradas las puertas de las escuelas y universidades”, dice Basim, pero también convertirse en un acto de “resistencia civil de las mujeres contra las políticas erróneas de los talibanes”.

Situada en un sótano del mercado del barrio Red Pol de la capital afgana, la biblioteca ofrecía a sus “más de 400 socias”, explica Basim, el préstamo de libros en cuatro idiomas (persa, pastún, inglés y árabe), así como talleres de formación gratuitos y de entrada libre sobre “derechos de la mujer, política, religión y otros temas” dos veces por semana, con el fin de “aumentar los conocimientos de las mujeres”. Todos sus fondos, que esta activista calcula en 5.000 volúmenes, las estanterías, las mesas y sillas, eran producto de donaciones, sobre todo de mujeres afganas —entre los donantes también hay algún hombre— y de “amigos extranjeros”, asegura sin ofrecer más detalles.

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Los prejuicios que venció la primera abogada argentina

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Estaba llamada a quedar en la historia. Nacida en La Plata el 16 de mayo de 1887, María Angélica Barreda fue alumna de la escuela normal de esa ciudad que dirigía nada menos que Mary Olstine Graham, una de las maestras estadounidenses que Domingo Faustino Sarmiento hizo venir al país desde Boston. Con el tiempo la discípula no sólo no defraudaría a la docente, sino que la honraría con creces.Y no sólo porque Barreda se convertiría en la primera mujer abogada de la Argentina, sino por la lucha tenaz que debió dar para que le permitieran serlo: el género se interponía con su deseo. 

Hija de un profesor de gimnasia y esgrima y de un ama de casa, después de descartar Medicina (implicaba entonces mudarse a Buenos Aires, con los costos que eso implicaba), finalmente se inclinó por el Derecho. Lo más fácil sería hacer la carrera, aun cuando, según confesó más tarde en un reportaje, debió sufrir el hostigamiento de algunos profesores y compañeros, para nada habituados a una presencia femenina en los claustros. Sin embargo, lo peor vendría después. De todo ella da cuenta Alberto David Leiva, en un excelente artículo publicado oportunamente en Prudentia Iuris.

Una semana después de completar sus estudios en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata, el 28 de diciembre de 1909, con 23 años, Barreda obtuvo el diploma que acreditaba su flamante profesión. En el Cabildo de Buenos Aires, nada menos que en la misma sala donde sesionó la Primera Junta de la Revolución de Mayo, hizo el juramento de rigor el 19 de mayo de 1910 y quedó inscripta en la matrícula nacional.

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Relatos de Benito Pérez Galdós o J. K. Rowling hechos libros gigantes donde sentarse a leer

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El Ayuntamiento de Madrid reparte veinte bancos con título y autor por la capital para fomentar la lectura.

Un mundo mágico que sobrevuelan unicornios, la herencia de un padre que nunca estuvo o un relato feminista con la aventura sexual de una viuda como protagonista. Son tres ejemplos de la veintena de libros hechos gigantes y repartidos por la capital. 'Unicornia' de Ana Punset, 'Solo humo' de Juan José Millás e 'Insolación' de Emilia Pardo Bazán ahora tienen forma de banco, fragmentos de sus historias en el asiento y su portada en el respaldo, e invitan a leer en mitad de la calle.

De Benito Pérez Galdós a J. K. Rowling, la iniciativa se llama 'Asienta la lectura-Siéntate a leer', una campaña del Ayuntamiento de Madrid para fomentar el gusto y la afición por la lectura en todos sus formatos, principalmente en papel. Las áreas de Cultura, Turismo y Deporte y de Economía, Innovación y Empleo han colocado estos libros gigantes en puntos estratégicos de la ciudad, en colaboración con la editorial Penguin Random House.

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