Poder Judicial de la
Provincia de Jujuy

8 DE MARZO: “DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER. Cuando fui niña…”

En el Día Internacional de la Mujer, la Oficina de Niños, Niñas y Adolescentes (ONNA) honra la valentía de las mujeres que transformaron la historia, acompañamos a las mujeres que a la fecha siguen luchando por un trato igualitario, y alzamos la voz por las niñas y adolescentes que debemos proteger.

En este #8M, la Oficina de la Mujer (OM) del Poder Judicial de Jujuy organizó un acto conmemorativo por Día Internacional de la Mujer, donde la ONNA colaboró junto con la Oficina de Bienestar Laboral (OBL) y la Asociación Judicial de la Provincia de Jujuy (AJPJ). 

El evento fue un recordatorio que la igualdad de oportunidades, el derecho a una vida libre de violencias y que el acceso a la justicia no son concesiones, son derechos fundamentales que deben ser respetados. Se reiteró la posición de desigualdad estructural que ocupan las mujeres en la sociedad y la ONNA resaltó que las niñas y adolescentes son una población doblemente vulnerables y que debemos proteger.

Durante el encuentro, y a través de un espacio anónimo de expresión, la ONNA impulso una breve una actividad reflexiva, destinada a recuperar la voz de las empleadas del Poder Judicial cuando fueron niñas. 

Las participantes dejaron por escrito recuerdos, necesidades y anhelos de su infancia bajo la consigna “CUANDO FUI UNA NIÑA…”. En los testimonios expuestos surgieron palabras y experiencias profundas que reflejan deseos, fortalezas, y también carencias como: 

-“SEGURIDAD”; 

-“PROTECCIÓN Y CUIDADO”; 

-“UN ABRAZO”; 

-“AUTO-CONFIANZA”;

 -“SER ESCUCHADA”; 

-“NECESITE Y TUVE MUCHO AMOR”; 

-“ACOMPAÑAMIENTO”; 

-“MÁS VALORACIÓN”; 

-“RECONOCIMIENTO DE LAS TAREAS QUE REALIZABA”; 

-“SENTIRME ELEGIDA POR SIEMPRE, NO SÓLO POR HACER O CUANDO HACÍA LAS COSAS BIEN”; 

-“TUVE UNA GRAN FAMILIA, NO NECESITÉ NADA”

También las presentes recordaron vivencias de sus infancias de:

-“ABANDONO, VIOLENCIA Y MIEDO”;  

-“UNA INFANCIA FELIZ A PESAR DE QUE MIS PADRES NO TUVIERON INFANCIA”; 

-“UN HOGAR MATRIARCAL”; 

-“UN HOGAR FELIZ Y COMPAÑÍA DE LA FAMILIA”;

-“AMOR, AMISTAD, UNIÓN FAMILIAR”; 

-“VALORES”; 

-“MOMENTOS HERMOSOS JUNTO A MIS ABUELOS”.

Y por último imaginaron un futuro donde creían que:

-“QUE SER MUJER ERA FACIL, ME CONTARON UN CUENTO IRREAL DE LA VIDA”; 

-“SER MUJER/MADRE ERA MÁS FACIL”; 

-“QUE SER MUJER NO IBA A SER TAN DIFICIL EN ESTA VIDA”; 

-“SER UNA GRAN ARTISTA PLÁSTICA”; 

-“SER PROFESIONAL ESTUDIANDO”; 

-“LIBERTAD”; 

-“UNA VIDA PERFECTA CON MUCHO AMOR”; 

-“TRABAJAR EN EL PODER JUDICIAL”, 

-“MÁS AMOR Y COMPASIÓN”; 

-“MÁS EMPATÍA”

  La ONNA destaca la valentía de estas mujeres que, al recordar su propia niñez, visibilizaron experiencias y necesidades que muchas veces quedan silenciadas. Hoy, ellas forman parte del sistema de justicia y continúan luchando por una sociedad más justa e igualitaria. Este ejercicio colectivo nos invita a todos a no perder de vista el eje fundamental: evitar miradas adulto-céntricas y nos interpela a reafirmar el compromiso de escuchar genuinamente a niñas, niños y adolescentes, tratarlos siempre con respeto, brindar contención, aceptación y afecto, como garantizar que sus derechos sean efectivamente protegidos.

Como cierre de la actividad, desde la ONNA resaltamos que las mujeres que hoy integran el servicio de justicia, además de portar sus trayectorias profesionales, también ejercen su labor por las memorias de las niñas que alguna vez fueron. Es precisamente esa memoria, la que convoca a ejercer la función judicial con una profunda responsabilidad ética y jurídica: proteger a las niñas y adolescentes que llegan hoy al sistema de justicia, trabajar para validarlas evitando caer en carencias, silencios o desprotecciones que muchas de estas mujeres recordaron de su propia infancia, sosteniendo en cada intervención, una mirada empática, respetuosa y comprometida con la escucha. Recordar a la niña que cada una fue, constituye en este sentido, un llamado a actuar con la mayor solvencia técnica y sensibilidad humana, reafirmando el deber institucional de garantizar derechos y construir respuestas de justicia verdaderamente protectoras para las infancias y adolescencias.

A todas las mujeres que compartieron sus recuerdos y emociones, el agradecimiento por su coraje y por transformar esas experiencias en un compromiso cotidiano con la protección y la dignidad de las infancias.